domingo, 2 de marzo de 2014

Carlos "Chiquito" Bossio: ¡Qué lindo sería ser jugador de fútbol!

Nota publicada por Diego Borinsky en El Gráfico (julio 2009) a Carlos Gustavo Bossio, gran arquero del fútbol argentino, ex Belgrano, Estúdiantes y Lanús


Lo dice con humor y resignación: "Y sí, los arqueros somos los boludos de la historia; en cualquier momento atajaremos con los ojos tapados". Imperdible peloteo con el uno ex Lanús, picante y transparente.

1 ¿Nunca pensaron los arqueros juntarse en un sindicato y hacerle huelga a la FIFA? Es cierto, todas las medidas son en contra de nosotros. Primero fue el pase atrás y que no se podía agarrar la pelota con la mano, después los 6 segundos, la bola más liviana, ahora el aerosol. Lo único que falta es que nos agranden los arcos. Ya va a llegar. En cualquier momento nos van a poner a atajar como los murciélagos, con los ojos tapados. Pero es al pedo criticar, si todo apunta a que haya más goles, ¿o no?


Fue el arquero titular de Lanús campeón 2007.
2 O sea que Maradona tiene razón. Y sí, somos los boludos de la historia. Y te digo algo más: cuando el jugador argentino se avive y empiece a patear más seguido desde afuera, como pasa en Europa, va a subir mucho la cantidad de goles.
3 ¿Qué sentís cuando Diego dice: “Y qué querés de Fulanito, si es arquero”? Por ahí te duele un poquito pero tiene algo de cierto: el arquero es el boludo que la tiene que ir a buscar adentro; el boludo que se manda la cagada y el equipo pierde, porque si se equivoca el nueve o el cinco ni se acuerdan; el boludo que festeja solo los goles del equipo; el boludo que se mata con un entrenamiento específico cuando los demás juegan al fútbol tenis. Pero bueno, es como que ya lo terminamos aceptando. Ya está asumido.
4 “Chiquito no vende humo”, dijo una vez tu ex compañero Claudio Flores. ¿Hay muchos arqueros “vendehumo“? Hay arqueros que son voladores sin necesidad; a esos se les dice “vendehumo”. Hay pelotas que las pueden agarrar tranquilos y parece que se agacharan para mandarse un voladón. Y la gente se la cree, pero si estás con un plantel viendo un partido, hasta el periodista dice “terrible atajada”, pero tus compañeros se dan cuenta y dicen: “¡Mirá que vendehumo este hijo de puta!”. Por ahí la agarrás bien, y el periodista dice “pelota fácil”.
5 ¿Quién sería un vendehumo, hoy? No, no, por supuesto que tengo nombres pero no los voy a decir ahora.
6 ¿Quién te puso Chiquito? En Belgrano, el Tanito Spallina me había puesto Pichón, por pichón de elefante o de dinosaurio, o de lo que viniera. Hoy voy a Córdoba y la mayoría me dice Pichón. El tema es que cuando llegué a Estudiantes, en 1994, ya había un Pichón, que era Leo Squadrone, entonces el Coco Capria me empezó a decir Chiquito y se ve que pegó. Mi apodo de chico es Tuturi. Ni yo ni el que me lo puso sabemos qué significa.
7 ¿Naciste grandote o pegaste el estirón a una edad? Fui último de la fila en todos los grados. Y cómodo. Hasta los 17 era grandote de piernas y chiquito de caja, tipo triángulo, pero al entrar al fútbol y trabajar mi cuerpo arriba, se hizo más armónico.
8 ¿De quién eras hincha de pibe? De Belgrano. Mi abuelo me llevaba a la cancha y me
fui haciendo fanático. También simpatizaba por River; en Córdoba se usa ser de un equipo y simpatizar por otro de Buenos Aires.
9 ¿Cómo fue tu infancia? Bien, pasamos nuestro momento de fideos y arroz pero no recuerdo que me faltara nada. Mi viejo tenía un taller mecánico y mi vieja es ama de casa. Se desvivían por acompañarme, por no perderse ni un partido de Inferiores. Se subían al auto con mis hermanos y todos a verme. Eso lo valoro muchísimo, sin ese apoyo no hubiera llegado. Mi viejo jugó 10 años en la Primera de Las Palmas, el mismo club en el que empecé yo y del que salieron Griguol y Olave: era un lateral izquierdo bien rascador de tobillos. Mis tíos también jugaron ahí y en Instituto.
10 ¿Qué chicas adornaban el taller? Debía ser el único taller de Córdoba sin un poster de una mina en bolas. De verdad te lo digo.
11 ¿Aprendiste el oficio de mecánico? Al principio limpiaba el tablero, alcanzaba herramientas y pasaba la escoba. Después me enseñaron y desarmaba un carburador, lo limpiaba y lo volvía a armar.
12 ¿Siempre atajaste? Con mis amigos jugaba de cinco. Después, enfrente del taller había una cancha en la que jugaba gente grande. A la tardecita escuchaba el pum, pum; le pedía permiso a mi viejo, me sacaba el mameluco, me lavaba las manos y salía igual con la remera y los codos llenos de grasa. Tendría 12 años; y los otros, 25 o 30. Era alto de lomo pero para no lastimarme me mandaban al arco.
13 ¿Cómo arrancaste en un club? Yo le hinchaba las bolas a mi viejo para que me llevara a probar y fui a Las Palmas. Ahí empecé de cinco, fui goleador dos años, pero un día faltó el arquero y preguntaron quién quería ir. Yo me ofrecí, porque ya lo hacía enfrente del taller y porque me gustaba. Atajé bien, y quedé.
14 ¿Eras un cinco tipo Redondo o tipo Astrada? Un luchador nato, pero le pegaba fuerte en los tiros libres y como los arqueritos eran chicos, metía muchos goles sólo pasando la pelota por arriba de la barrera.
15 ¿Cómo llegaste a Independiente? Me trajo un muchacho que tenía contactos. Vine con tres chicos y pasé yo solo. Pepé Santoro quería que me quedara, pero de Las Palmas pidieron huevadas de plata y el club no quiso pagar.
16 ¿Viviste en la pensión? Sí, debajo de la tribuna, éramos unos 20. A mí siempre me enloqueció el fútbol, así que me pasaba todas las tardes viendo cómo se entrenaba el equipo. Era la época de Solari. En un momento me agarró paperas y me pasaban la comida por debajo de la puerta, estuve 10 días aislado.
17 ¿Fuiste alcanzapelotas? Casi todo un año, el 89. Tengo fotos con Insúa, con el Chaucha Bianco. No había pantalones de mi talla y me los ponía lo más abajo posible para que me taparan los tobillos porque me daba vergüenza. También usaba el buzo estirado para abajo para que no se me viera el ombligo. Era impresentable, me sentía mal, incómodo, no quería levantar los brazos, pero con tal de estar ahí adentro no me importaba, los disfrutaba mucho, sobre todo estando detrás del arco.
18 ¿Alguna anécdota? Un día, en un forcejeo, Alfaro Moreno perdió una cadenita. Yo estaba justo ahí y veía que a cada rato el tipo pasaba y miraba el pasto. Al otro día le pedí a Margarita, la intendenta, que me dejara entrar. Esa noche ni dormí, ilusionado con encontrarla. Y la encontré. Era una cadenota así de grande (gesto con las manos). Fui todo emocionado, pensando que por ahí me regalaba una camiseta, unos botines, un abrazo, y sólo me dijo “gracias”, muy seco, ni siquiera me dio un abrazo. Me quedé con un broncón de novela.
19 Tu primer auto. Un 404 cachuzo. Lo tenía en Belgrano y lo dejaba medio escondido, porque me daba vergüenza. Un día me lo descubrieron y se me cagaron de risa. Hoy, en Lanús, por ahí pasa un chico de quinta con una Hilux y pienso cómo cambiaron los tiempos.
Jugando para Belgrano en La Bombonera. Infaltable la publicidad de Taller Elias.
20 ¿Apostaste fuerte al pasar de Belgrano, en la A, a Estudiantes en la B, no? Me la jugué, pero también pasé a cobrar el triple. Además, Russo me llamó, se mostró interesado, me dijo que apostaba a subir y jugábamos la Supercopa.
21 ¿Qué es Taller Elías? La publicidad que usé en Belgrano y Estudiantes. Muchos creían que era el taller de mi viejo, pero nada que ver, si ni nombre tenía el nuestro, que era el taller de Carloncho, porque mi viejo se llama Carlos. Elías es un taller de chapa y pintura en Córdoba que todavía existe. Primero le hacía la publicidad Del Olmo, de Instituto, después Cancelarich y cuando la Teresa dejó, me empezaron a pagar a mí. Cuando pasé a Estudiantes pedí permiso y me dejaron. Se cortó cuando fui al Benfica, ¿quién iba a mandar a arreglar sus autos de Portugal a Córdoba? (risas).
22 Antes de meter tu histórico gol de cabeza, ¿habías ido a buscar un centro alguna vez? En Las Palmas había pateado un penal contra Junior y dio en el travesaño. En Belgrano, perdíamos con San Lorenzo, fui a buscar el centro y no pasé ni cerca de la pelota.
23 ¿Lo habías hablado con el Profe Córdoba? Surgió en el momento. Sí es cierto que cuando practicábamos centros, un arquero atajaba y los otros dos iban a molestarlo para que no cabeceara cómodo. En esas circunstancias había hecho un par de goles de cabeza y también de chilena.
24 Ahora, por favor: la hazaña relatada por Bossio. Llegamos punteros a Avellaneda, Racing nos ganaba 1-0 y se terminaba el partido. Hubo un tiro libre del costado, yo miraba al banco, gritaba, y nadie me veía. Cuando me vio el Profe Cinquetti, le hice la seña de ir a cabecear y me contesta que sí. Yo igual le pedí que le preguntara a Córdoba y él autorizó. Con ese tiempo perdido, no llegué ni al medio y ya habían sacado corto el tiro libre. Yo puteaba en colores porque no me habían esperado. Por suerte la bola se fue al corner y me quedé ahí. Le hice la seña a Couceiro de que me la tirara al primer palo; Pompei gritaba “Agarren al grandote”, “Agarren al grandote”. Galván largó su marca y vino, pero Azconzábal lo fue a chocar y yo salté solito. Entre que cabeceé y la pelota llegó al arco, para mí pasaron cinco minutos, iba en cámara lenta, pero veía clarito que Nacho no despegaba y era gol.
25 Lo primero que pensaste. Vi el gol, giré, y caí de rodillas. Se me tiraron todos encima. Recuerdo al Profe Córdoba trepado al alambrado, el descontrol general, y me quedó grabada a fuego la tribuna de Estudiantes repleta. Habían llenado las dos bandejas. Cierro los ojos y los veo gritando; mirá, se me pone la piel de pollo. Terminó el partido, me llevaron en andas y di 300 mil notas. Uno me preguntó si había sido una jugada preparada, contesté que no, y me retrucó que el Profe había dicho que sí. En el vestuario, le dije: “Profe, no sea boludo, si vamos a mentir, avíseme así mentimos juntos”. Y nos cagamos de risa.


26 Antes no se veía nunca al arquero ir a cabecear; hoy es más común. ¿Sentís que tuviste que ver? Creo que sí, hay muchos arqueros que pensarán: “Si Bossio lo hizo, ¿por qué no lo voy a hacer yo?”.
27 Después de ese gol, ¿fuiste a buscar otra vez? Fui 5 o 6 veces a cabecear, también pateé un par de tiros libres, pero no pasó nada, aquel contra Racing fue mi único gol.
28 ¿Cuánto influyó ese gol en tu carrera? Muchísimo. Hoy, 13 años después, mínimo dos personas por día me lo recuerdan. No me dicen: “¡Qué penal atajaste para ganar los Panamericanos con la Selección!”. No, me dicen “¡Qué gol nos metiste esa noche!”. Así que o este país tiene más hinchas de Racing que de ningún otro equipo o me mienten de lo lindo. En su momento me llegaron cartas de Holanda, Suiza y Arabia con recortes de diarios comentando el gol. Increíble.
29 Dentro de 100 años se seguirá contando que fuiste el primer arquero en meter un gol de jugada en la Argentina.
Quedé en la historia. También tengo otros récords: creo que fui el primer jugador de Nacional B en llegar a la Selección, el primer campeón con Lanús, y estuve a un pasito de ganar la primera medalla dorada de fútbol en Atlanta 96. No me puedo quejar de mi carrera..

30 ¿Por qué los cordobeses son los más graciosos del país? Tal vez por la forma de vivir, por el clima, por tomarse todo medio en joda, porque nadie anda acelerado. El cordobés es un tipo dicharachero, que ve a alguien y enseguida le dan ganas de ponerle un apodo. Y eso se transmite de padre a hijo.
31 ¿Sos de contar chistes en los planteles? Para nada, tengo muy poca memoria. Mis dos tíos mellizos se matan contando cuentos, están tres horas sin parar, pero a los tres días yo me los olvido. Rodo (Graieb) es bueno: te hace el borracho, el viejito, todos.
32 ¿Rodrigo o La Mona? La Barra. Es un grupo de cuarteto al que voy a  ver siempre, pero si tengo que elegir entre los dos, La Mona Jiménez. Rodrigo tuvo que venir a Buenos Aires para construir su carrera justamente porque allá ganaba La Mona. En Córdoba, La Mona y Milanesio son lo más. Marcelo era mi ídolo desde chico. Yo soy fanático de Atenas, y tengo su camiseta y una foto con él.
33 ¿Quién es el mejor arquero argentino? Andújar me gusta, lo veo con un estilo similar al mío. Carrizo también es un gran arquero.
34 Con un DT más joven que vos, ¿nunca pensás para adentro “Qué me dice este pendejo”? Para nada. Eso depende de cómo es uno y de cómo es el técnico. Nosotros vemos a Luis con mucho temperamento, con una personalidad fuerte y con ganas de laburar. Es un técnico que va a dar mucho que hablar. Por eso lo bancamos a muerte. Aparte, Lanús tiene un grupo espectacular. Por ahí, otro grupo más “bicho” podría generarle problemas.
35 ¿Tuvo alguna charla especial con los grandes? Se dio de forma natural. Además, lo conocíamos de la época de Ramón, esos dos años hizo los trabajos de campo y aprendimos a ver cómo era. Entonces, por ahí el vago te dice: “¡La puta que te parió, corré!” y si no lo conocés, decís “¿Cómo la puta que te parió? A mí tratame bien”. Conmigo pasa lo mismo. Yo he mandado a mis compañeros al carajo y si no me conocés, me decís: “¿Qué te pasa, tarado?”. Por ahí va armar un buen grupo: por conocerse, saber los límites, saber pedir disculpas cuando uno se equivoca. Eso hace este grupo de Lanús.
36 ¿Quién fue el DT que más te marcó? Los que más te marcan son los que tenés de joven. En mi caso, Domingo Ceballe: me dirigió en Las Palmas, en la liga cordobesa. Fue el primero que me trabajó en el arco.
37 ¿Y quién fue el mejor? Mourinho. Lo tuve dos meses en el Benfica, pero me alcanzó para darme cuenta. Me llamó la atención su personalidad y su frontalidad para decirte las cosas. Y eso que todavía no era Mourinho, recién empezaba. Al principio te choca pero cuando ves que se maneja siempre igual y no anda con doble discurso, lo valorás. En ese sentido, y por cómo laburan, los veo parecidos con Zubeldía.
38 Si hoy te ve en un aeropuerto, ¿te reconoce? Creo que sí.
39 ¿Qué escondés debajo de los pantalones largos? Nada; empezó por una alergia que tuve en mis comienzos en Belgrano: se me  enronchaban los brazos y piernas, tenía picazón, y el dermatólogo me dio una medicación y me aconsejó tener el menor contacto posible con el pasto. Después me quedó la costumbre y si no tenía el pantalón largo sentía que me faltaba algo. De hecho, no volví a atajar con los cortos salvo en la Selección.
40 Si Passarella no dejaba usar el pelo largo, no daba para pedirle, ¿no? Escuchame: llegué a la Selección desde el Nacional B, y con 20 años. La alegría de estar ahí superaba cualquier cosa. Muchos compañeros me decían: preguntale a Passarella si te deja atajar con los largos. Capaz que le preguntaba... Fui, me calcé los cortos de una y atajé así.
41 Fuiste titular en los tres primeros partidos de la era Passarella y no te metieron goles, ¿qué pensaste: el Mundial es pan comido? No, lo que pasa es que armó un equipo joven para los Panamericanos y las Olimpíadas, pero jamás pensé eso. Atajé los primeros 8 partidos de la era Passarella, estaba como perro con dos colas.
42 Tú último partido fue el famoso 0-2 en Quito de “la pelota no dobla”, ¿por qué no volviste? Y... se puede decir que la altura me liquidó (risas). Era muy joven, si me agarraba con más experiencia, hubiera sido distinto. Yo soy muy autocrítico y de masacrarme, a lo mejor me mandaba una cagada y machacaba mucho; con el tiempo lo manejás diferente. Ya está, igual lo disfruté muchísimo.
43 ¿Quedaste mal con Passarella? Al contrario: con Passarella estoy agradecido de por vida. El sueño de todo jugador de fútbol es estar en la Selección y somos un pequeñísimo porcentaje los que llegamos.
44 ¿Por qué hay tanta inestabilidad en el arco de la Selección? Desde el Pato Fillol, ¿no? porque hasta el mismo Pumpido fue cuestionado. No se afianzó ninguno pero tampoco han sido un desastre, eh. Hubo un nivel parejo.
45 ¿Sentís que empezaste tu carrera para comerte a los chicos crudos y después no respondiste a las expectativas? Puede ser, yo tuve dos primeros años muy buenos y después caí en una meseta, coincidiendo con la Selección. Después levanté, y cuando mejor estaba me fui a Portugal. Y ahí caí otra vez, porque estuve seis meses sin jugar, por un problema con el pase y después con el pasaporte.
46 ¿Qué problema? Mi bisabuelo se había venido de Asti, Piamonte, en Italia, para acá y yo tenía todos los papeles menos uno: su partida de defunción. Había gente que viajaba y buscaba esos papeles. Le pagué a esta mujer María Elena, que hacía los trámites. Me fui a Portugal, me dieron el pasaporte, se lo quedó el club y empecé a jugar con el comunitario. Después saltó el quilombo y ¿quién estaba ahí?... El nombrecito del señor (se señala). El pasaporte lo tenía el club y no me lo dieron más. Me citaron a declarar y conté esto que te estoy diciendo. La cuestión es que quedé como extracomunitario y sin cupo.
47 ¿Qué te dejó tu experiencia en Portugal? Deportivamente me fue muy mal, casi no jugué, pero fui entrenado por técnicos de gran nivel como Mourinho, Camacho, Heynckes, Jesualdo Ferreira, actual DT del Porto. Jugué con Nuno Gomes, con Poborsky y Simao Sabrosa. Es imposible no sacar algo bueno de ahí.
48 “Me veo en el Mundial de Alemania”, dijiste en 2004, cuando llegaste a Lanús. ¿Qué pasó? ¿En serio dije yo así? Ni me acuerdo. Habrá sido un chiste cordobés.
49 Si Angel Bossio, arquero argentino en el Mundial del 30, era “la maravilla elástica”, ¿Chiquito Bossio qué sería? De elástico... sólo el del pantalón. Yo sería Robocop, mi estilo es más duro. A mí nunca me vas a ver volando, porque volando soy antiestético. A otros como Campestrini les encanta tirarse y queda lindo, yo trato de estar mejor ubicado.
50 ¿Por qué sin medias, con este frío? Para vestir no uso medias porque transpiro mucho, transpiro todo el cuerpo en realidad. Soy de sangre muy caliente, de sangre latina (risas).
51 ¿El peor pelotazo? En una práctica, en Belgrano: centro atrás y me la dieron en el medio de la trucha. Me puse como un televisor viejo: todo negro y el puntito blanco en el medio. Todos me hablaban pero no podía responder.
52 ¿Qué es lo que más le molesta a un arquero? Cuando salís a tapar un mano a mano y el tipo la toca para el medio para que haga el gol el que entra solito. Es lo peor, porque te saca toda chance. Otra es cuando te pican un penal. Te agarrás un broncón...
53 ¿Qué técnico te hubiera gustado que te dirigiera? Bilardo.
54 ¿Algún hobby fuera del fútbol? Estoy tomando clases de tenis y me gusta mucho el cine. La película que más me impactó fue Ghost. Para mí, Demi Moore y Araceli González... allá arriba.
55 Un par de definiciones: el Profe Córdoba. Lo quiero mucho al Profe, no es ningún tonto y sabe mucho. Por ahí no cayó bien que hablara tanto y quisiera explicar todo. Un fenómeno: ¡metía cada palabra!
56 Ramón Cabrero. Al conocer a fondo a los pibes del club, supo sacar lo mejor de cada uno. Ramón tiene el don de no ponerte ninguna presión y liberarte, transmitía tranquilidad y te dejaba hacer.
57 ¿Por qué jugás con la 13? Cuando pasé de Las Palmas a Belgrano me dieron la ropa de entrenar con el 13 y pensé: “Empezamos para la mierda”. Pero me trajo suerte y lo adopté. Cuando se pudo elegir número, me lo quedé. Fue en Estudiantes.
58 ¿Cuáles son hoy las principales falencias del arquero actual? Muchos critican que el arquero de hoy no sale o da rebotes pero con esta pelota es imposible. Es livianísima, viborea y si la querés agarrar, arriesgás a dar un rebote, entonces te preparás para meterle un puñón a la mierda. Aparte, hoy se trabaja mucho la pelota parada; antes te tiraban esos centros llovidos y cantados y era mucho más sencillo salir.
EL BOMBONERAZO y la emoción por el título.
59 ¿Termina ahora tu ciclo en Lanús? Porcómo se dieron las cosas, por la llegada de Caranta, porque nadie se acercó a charlar de una renovación, intuyo que sí. Tal vez es un ciclo que dio sus frutos y es bueno un cambio de aire, pero no está definido todavía.
60 ¿Te vas a Colombia con Cabrero? Es una posibilidad; tuve contactos de allí, ya habrá tiempo para pensarlo.
61 ¿Hasta qué edad pensás atajar? ¿Vas a hacer la gran “Navarro Montoya”? No, el Mono es único por todo lo que significó como arquero y por sus condiciones físicas. No es lo mismo tirarse 30 veces por día al piso con 72 kilos que con 100. Mi cuerpo lo siente mucho más, desde los tobillos a los hombros. Voy a atajar hasta que el cuerpo aguante y me sienta bien de arriba. Cumplo 36; calculo que dos años más, tranquilo, atajaré.
62 ¿Terminás muy machucado las prácticas? Cada año que pasa es un año más que te cuesta convivir con los dolores. Yo agarré las dos etapas: con y sin entrenador de arqueros. Antes te decían “Hoy hay 10 kilómetros” y no te ponías botines ni guantes. Hoy, no; hoy trabajás todos los días algo específico, eso implica que mínimo te tirás 30 veces.
63 ¿Te aportó el trabajo específico? Sirve, sobre todo cuando el entrenador de arqueros ha sido arquero. Es lo ideal, porque te puede corregir y te puede entender. Sólo el arquero sabe lo que uno siente cuando te comiste un gol. Si no fuiste arquero, no entendés la mentalidad del arquero. El arquero está solo para todo, mismo dentro de un plantel: te entrenás aparte; festejan el gol y vos estás como un boludo solo; a veces te hacen sentir diferente tus compañeros, cuando te hace un gol y sin darse cuenta se agarran la cabeza o levantan la mano como diciendo “¡Qué cagada te mandaste! Lo hacen sin maldad y después te bancan pero es difícil entender este puesto, qué pasa por la cabeza del arquero.
64 La cabeza es clave. Si no tenés personalidad, no podés ser arquero. El 60 por ciento del arquero es personalidad, y el resto, técnica. La experiencia suma mucho. Haberte comido goles es importante. Cada vez que se cae un avión, la aviación mejora porque se aprende de los errores. Con el arquero es lo mismo.
65 O sea que estás de acuerdo con la frase de Amadeo: que para ser un buen arquero hay que comerse 50 goles tontos. Totalmente de acuerdo, mientras no sean todos en el mismo partido. Por eso recién a los 27 años el arquero tiene su punto justo.
66 ¿A veces no te gustaría entrenarte como el resto de los jugadores? El arquero en la semana se mata y el domingo por ahí se rasca el marlo, como se dice en San Juan. Por ahí tus compañeros están haciendo un fútbol tenis y vos te estás tirando como un descosido y pensás: “La puta, ¡qué lindo sería ser jugador de fútbol en este momento!”. Todos cagándose de risa y uno laburando como negro.
67 ¿Tenés el sueño de retirarte en algún equipo? De todos los sueños que tenía, sólo me faltó un Mundial. Soñé jugar en Belgrano,  jugar en Europa, en la Selección, salir campeón. Quizás se dé en algún Mundial senior.
68 ¿No te ilusionaste cuando Maradona convocó a Fuertes? No, porque hoy hay muchos arqueros en una edad bárbara. Con los 9 es distinto, porque no hay. Para el Bichi fue un premio, pero también lo llamaron porque faltaban en ese puesto.
69 ¿Dónde te gustaría retirarte? En Belgrano, porque soy hincha, porque fue el club que me abrió las puertas y al que menos le di, ya que jugué menos de un año. Mirá cómo será que no tuvieron tiempo ni de putearme.
70 ¿Qué vas a hacer cuando te retires? No lo tengo claro, firme no hay nada. Técnico no, quizás ayudante o entrenador de arqueros.
71 Tu mayor alegría. Tuve varias, pero primero pongo el día que me citaron a la Selección. Se rumoreaba algo, pero no tenía ninguna esperanza. Estaba en el country con Estudiantes, charlando afuera con un amigo, y vino corriendo el Rusito Prátola a los gritos con la novedad. “Ruso, no boludeés con eso”, le dije. El Ruso era terrible jodón. Y un rato después, empezaron a salir todos de la casa. No puede estar tan armado, pensé. Ese momento lo pongo por arriba del gol de cabeza.
72 El día más triste. Cuando murió mi compañero de Benfica, el húngaro Miklós Fehér. Era un partido de liga, yo estaba en el banco y él también. Entró faltando 20 minutos y sobre el final, cuando iban a patear un tiro libre, se agachó y se cayó para atrás. Entraron los médicos, le metieron la aguja en el pecho, pero no reaccionó. Muerte súbita.
73 ¿Qué recordás del ascenso con Estudiantes? Que me perdí la vuelta olímpica. El día que salimos campeones yo estaba con la Selección en Sudáfrica.
74 ¿Qué fue lo que más te impactó del vestuario de Lanús campeón 07? Ver a la gente grande, tipos de 90 años, llorando y abrazando a cada uno que pasaba y dándole las gracias. Son esas imágenes que te emocionan y te quedan. Fue muy grosso. Increíble que me pasara eso a esta edad y en Lanús. Te ponés a pensar y quedamos en la historia. De acá a 100 años se va a seguir recordando.
75 En el Apertura 96 que se le escapó al Boca de La Volpe, vos anticipaste que Belgrano, y luego ustedes, le ganarían a Boca, ¿cómo lo sabías? Con Belgrano, lo dije más como hincha. Además, las dos veces que había jugado en Belgrano contra Boca les habíamos ganado. Después me preguntaron por Lanús y tenía mucha fe de que podíamos hacer un gran partido. Sabía que Boca iba a meter presión, pero también que éramos un equipo duro.
76 ¿Esa tarde diste un plus por tu sentimiento Pincha? Di un plus por jugar en Lanús. Yo tengo muy buena relación con Palermo y con Verón, pero prefería mil veces campeón a Estudiantes, obvio, porque me trataron de maravillas y es mi segunda casa.
77 ¿Cómo te recibieron en Estudiantes la primera vez después del Bombonerazo? Me ovacionaron, siempre la hinchada de Estudiantes me cantó. Hay una relación muy fuerte con ellos, aunque si bien ascendimos, en Primera no hicimos grandes campañas. Creo que me valoraron más como persona.
78 Esa tarde en la Bombonera, ¿estaban todos de acuerdo en ir a jugarse el pellejo y arruinarle el torneo a Boca? Pensamos que para nosotros era una oportunidad bárbara por lo económico, porque teníamos un premio del club, y porque iba a ser un impacto mediático: todos iban a hablar de Lanús.
79 ¿Con lo que se hablaba de incentivación y soborno, ¿se juntaron para decir: tiremos todos para adelante? No hizo falta. Yo sé que pasa, pero hablo por mí: jamás en mi carrera me dijeron “Hoy tenemos que perder porque sino vamos a beneficiar a Banfield, Gimnasia o Talleres”. En ese caso, si yo tengo que ir para atrás, prefiero no jugar. Hablo con el técnico, acuso una lesión en la rodilla y no juego.
80 Pero pasan esas cosas. Claro que pasan. Y no lo puedo entender.
81 El futbolista, entonces, no es lo más puro, como se afirma. No podés decir que es lo más puro ni que es un hijo de puta, porque hay millones de futbolistas y no somos todos iguales. Después, nunca va a haber pruebas de eso, claro. En aquel partido con Boca, Pelleteri hizo una mano infernal en el área, que terminó en penal y gol. Gracias a Dios ganamos, si no se estaría hablando hasta hoy, nos hubieran matado, hubieran dicho que fuimos para atrás. Muchas veces se habla y sin fundamento; y muchas veces pasa y nadie se da cuenta.
82 ¿Nunca discutiste con un compañero por esto? No, pero si llego a saber de un caso así, le digo a mi compañero que no se presente. Con mi plata y mi prestigio no juegues. Por como me educaron a mí, no jugás.
83 ¿No tenían miedo de no salir vivos de la Bombonera? Es un mito eso. Sí pensé que nos iban a reventar el micro a botellazos, pero no pasó nada. Fue extraño. Esa tarde metimos el 2-1 y Boca no reaccionó: ni el equipo ni la gente. Esperaba que nos metieran adentro del arco, pero quedaron en shock, y apenas llegaron dos veces.
84 Hablando de la pureza del futbolista, ¿existen jugadores que van para atrás para voltear a un técnico? Yo creo que existen. Y hoy más que antes. También pasa que los referentes pueden ir a hablar con los dirigentes y decirles que no se sienten cómodos con el entrenador, que no les gusta cómo va la cosa o cómo los trata. Eso existe y va a seguir existiendo, lamentablemente el técnico está muy solo. Aparte, adentro de la cancha depende pura y exclusivamente del jugador, los jugadores son los que echan al técnico o lo dejan por lo que hacen en el campo... A veces no se da el máximo, y otras das el máximo y no tenés la capacidad. Pero hay casos que son evidentes y decís: “Acá algo raro pasa”.
85 Siguiendo con las camas, ¿nunca tuviste problema para dormir? En el country de City Bell me quedaba corta y dormía acurrucado. A los dos años, cuando renové el contrato, le hablé al carpintero, un chico que trabajaba en el club, y le pedí que me hiciera una cama especial. Me hizo una de 2,10 y fui feliz.
86 ¿Por qué tuviste tantos problemas con los hinchas? Sólo zafé en Belgrano, porque no tuvieron tiempo. En Estudiantes, una vez, 20 mil personas cantaban “¡No-gue-ra, No-gue-ra!”, el nombre de mi suplente.
87 ¿Nunca te agarraste a piñas con un hincha? Estuve cerca, en Estudiantes-Colo Colo, una noche que perdimos 4-2 por la Supercopa. Había un hincha que se la pasó todo el partido diciéndome: “¿Por qué no te vas, hijo de puta?”; “Agarrá una, muerto”, cosas así. Los 90 minutos. Me había alquilado, encima había poca gente y se escuchaba perfecto. Lo miraba y me decía: “Sí, soy yo el que te putea, horrible, ¿cuándo te vas a ir?”. Apenas pitaron el final, salí enceguecido, y se me tiró el Profe Cinquetti. Estaba tan nublado que gritaba “Dame cinco minutos que lo mato”. Hasta que exploté y me largué a llorar.
88 ¿Es por el puesto o por como sos vos? Es una cuestión de que no soy tribunero.
89 ¿Cómo serías más tribunero? Qué se yo, hablar bien de la gente. Yo no soy políticamente correcto. Y por ahí eso no cae bien. Lo podría mejorar: si le chupara las bolas a la gente, por ejemplo, me iría aplaudido de todos lados. Pero no soy así. Y si encima me hacen goles boludos...
90 A todos los arqueros les hacen goles boludos. Sí, pero por mi contextura física, suelo quedar más expuesto, más tosco. Ahora aprendí, pero al principio miraba los puntajes y me agarraba de los pelos: un arquero se comía un gol y le ponían 5; yo me comía el mismo gol y sacaba 3. Para el otro, era “un accidente del arquero”; en mi caso, “terrible cagada de Bossio”. Me agarraba cada rechifle... Estuve como un año sin hablar con la prensa. Yo nunca saco un 8, siempre 5 o 6.

91 ¿Por qué? Porque un error mío queda más tosco, por lo estético, porque parece que fuera una cagada más grande que la de los otros
92 ¿No será que tu promedio de goles bobos es más alto que el del resto? Puede ser, aunque una cosa no quita la otra. Por ahí el promedio de goles bobos por torneo por arquero es 2 y yo me como 4. Eso lo acepto. Pero también los míos quedan más a la vista.
93 ¿Cuál fue el más bobo? Uno del Polillita Da Silva, en Estudiantes: me dieron el pase atrás, la levanté con el pie, y el Polilla me la punteó. Pero ojo que no tengo ninguno de caño, eh, que es el gol tonto más común. Soy especial hasta en eso.
94 ¿Qué pasó con la gente de Lanús? Que me comí un par de goles, me empezaron a putear y no me quedé callado. Los errores los acepté siempre, pero no los insultos, y respondí con gestos y por la prensa. Con los gestos estuve mal, porque puteaban 30 y yo hice señas a toda la tribuna. Ahí hubo un quiebre, pero después me perdonaron bastante.
95 ¿Cómo imaginás tu último partido en Lanús: ovación, insultos o indiferencia? No sé si ovación pero sí reconocimiento. Y muy emocionado de mi parte, porque en Lanús viví deportivamente lo que no viví en otro lugar.
96 Los principales consejos que le darías a un arquero que  empieza. Que trate de hacer siempre la más fácil, que maneje la bisectriz del arco, y que se mate trabajando.
97 ¿Te molesta que los pibes de hoy prefieran jugar a la Play que ver un partido de Champions? La verdad, yo no sé ni prender la Play. Me enojo cuando un pibe me dice: “¿Contra quién jugamos la próxima fecha?” o “¿Quién es el 10 de San Lorenzo?”. Yo le contesto: “¡Hijo de puta, no podés preguntar eso! Jugá a la Play, pero algunas cosas mínimas debés saber”. Yo sé el fixture completo porque lo viví de otra manera, y me da bronca que los pibes hoy lo vivan como un trabajo y sin pasión. Uno trata de transmitir eso, pero tampoco podés estar chocando todo el tiempo, y a veces lo transmitís con gestos: por la forma de entrenar, de brindarte.
98 ¿Ves muchos partidos por TV? Con Rodo (por Graieb) nos hacemos unos mates y nos vemos todo: Nacional B, Primera C, Italia, España, lo que haya lo veo.
99 Para cerrar, un multiple choice. La incentivación en el fútbol: a) No existe para nada; b) Existe pero muy ocasionalmente; c) existe en la mayoría de los finales de torneos. Opción b.
100 El jugador de fútbol involucrado no lo acepta porque: a) jamás recibió dinero; b) lo recibió pero sabe que está penado y no quiere problemas; c) lo recibió pero no puede tirarse contra sus colegas porque algún día la historia será al revés. Y... opción c.

1 comentario:

  1. Que grande el Chiquito Bossio, un grande del futbol

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